Carta QR restaurante: venda más uniendo lo digital y físico
Muchos dueños de locales notan que sus ventas se estancan cuando dependen exclusivamente de lo digital. Aunque la tecnología es indispensable hoy, el cliente suele extrañar la experiencia de hojear un menú real. En Restomovil, desarrollamos una solución híbrida que permite capturar más pedidos integrando la agilidad del software con la calidez del papel.
El desafío de la carta digital en el salón
He visto cómo, después de la pandemia, la industria experimentó una evolución en las cartas que parece no tener retorno. En prácticamente todos los restaurantes del mundo, el formato digital se impuso como el estándar. La carta QR restaurante es innegablemente práctica; permite que nosotros, como administradores, actualicemos los precios de forma dinámica sin tener que imprimir todo de nuevo. Además, el público ya sabe perfectamente cómo escanear un qr menu para acceder a la oferta del día. Sin embargo, existe una realidad que he confirmado tras analizar y conversar con muchos dueños de negocios: la carta física suele vender más que el QR. Esta tendencia se nota con mayor fuerza en el público adulto, para quienes la qr carta puede resultar menos intuitiva o cómoda. Al usar un dispositivo móvil, la vista se limita a una pantalla pequeña, perdiendo la visión global de lo que el local ofrece. En cambio, cuando un cliente tiene un menú físico en sus manos, disfruta de una experiencia distinta y mucho más agradable. La mente y la vista pueden apreciar mejor los productos cuando existe una panorámica amplia. Hoja tras hoja, el comensal se antoja de platos que quizás no habría buscado activamente en un menú digital.
Por qué la experiencia física potencia sus ventas
No se trata de retroceder en el tiempo, sino de entender cómo compra el cliente en los restaurantes. Muchos han intentado volver exclusivamente al papel y han fracasado, porque hoy los precios y los productos cambian con demasiada rapidez. El software que utilizamos debe ser capaz de adaptarse a ese ritmo. Por eso, en Restomovil planteamos que lo ideal es un equilibrio. No necesitas una carta impresa para cada mesa; en un local de treinta mesas, tener unas cuatro o cinco versiones físicas puede ser suficiente para complementar y potenciar la venta en momentos clave. El problema de la carta tradicional siempre fue su rigidez. Si cambiabas el precio de un vino o te quedabas sin un insumo, el papel quedaba obsoleto de inmediato. Por el contrario, el qr menu resuelve esto en segundos. La clave del éxito está en no obligar al cliente a elegir entre una herramienta u otra, sino en ofrecer ambas según su perfil. Un sistema para restaurantes moderno debe permitir que el garzón entregue un menú físico a esa mesa que prefiere ver las fotos en grande, mientras el resto escanea el código para pedir con rapidez.